lunes, enero 31
Yo también me canse
Ella tambien se canso de este sol
viene a mojarse los pies a la luna
Ella tambien se canso de este sol
viene a mojarse los pies a la luna
viene a mojarse los pies a la luna
viene a mojarse los pies a la luna
Cuando se cansa de tanto querer
ella es tan clara que ya no es ninguna
Cuando se cansa de tanto querer
ella es tan clara que ya no es ninguna
ella es tan clara que ya no es ninguna
ella es tan clara que ya no es ninguna
Sube a las hojas y cae hasta el mar
como es que puedo tocarle las manos
Sube a las hojas y cae hasta el mar
como es que puedo tocarle las manos
como es que puedo tocarle las manos
como es que puedo tocarle las manos
De donde viene quienes al nacer
llueven y llueven y en ellas se junta
De donde viene quienes al nacer
llueven y llueven y en ellas se junta
llueven y llueven y en ellas se junta
llueven y llueven y en ellas se junta
Yo me recuesto y ella en el final
Viene a oir melodias de estrellas
Yo me recuesto y ella en el final
Viene a dormir debajo de las estrellas
Viene a dormir debajo de las estrellas
Viene a dormir debajo de las estrellas
Viene a dormir debajo de las estrellas
viene a dormir
Es ley: Deberás ver la flor nacer.
Y deberás plantar
y ver así a la flor nacer
y deberás crear
si quieres ver a tu tierra en paz
el sol empuja con su luz
el cielo brilla renovando la vida
Y deberás amar
amar, amar hasta morir
y deberás crecer
sabiendo reír y llorar
la lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma
De tí saldrá la luz
tan sólo así serás feliz
y deberás luchar
si quieres descubrir la fe
la lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma
este agua lleva en sí
la fuerza del fuego
la voz que responde por tí
por mí...
y esto será siempre así
quedándote o yéndote
Buenos Aires
A mediados de 1984, viajé al río de la Plata.
Hacía once años que faltaba de Montevideo; hacía ocho años que faltaba de Buenos Aires. De Montevideo me había marchado porque no me gusta estar preso; de Buenos Aires, porque no me gusta estar muerto. Pero ya en 1984 la dictadura militar argentina se había ido, dejando a su paso un imborrable rastro de sangre y mugre, y la dictadura militar uruguaya se estaba yendo.
Yo acababa de llegar a Buenos Aires. No había avisado a los amigos. Quería que los encuentros ocurrieran sin hacerlos.
Un periodista de la televisión holandesa, que me había acompañado en el viaje, me estaba entrevistando frente a la puerta de la que había sido mi casa. El periodista me preguntó qué se había hecho de un cuadro que yo tenía en mi casa, la pintura de un puerto para llegar y no para marcharse, un puerto para decir hola y no adiós, y yo empecé a contestarle con la mirada clavada en el ojo rojo de la cámara. Le dije que no sabía adónde había ido a parar ese cuadro, ni adónde había ido a para su autor, el negro Emilio, Emilio Casablanca: el cuadro y Emilio se me habían perdido en la niebla, como tantas otras gentes y cosas tragadas por aquellos años de terror y lejanía.
Mientras yo hablaba, advertí que una sombra venía caminando por detrás de la cámara y se quedaba a un costado, esperando. Cuando terminé, y el ojo rojo de la cámara se apagó, moví la cabeza y lo vi. En aquella ciudad de trece millones de habitantes, el negro Emilio había llegado hasta esa esquina, por pura casualidad, o como se llame eso, y estaba en aquel preciso lugar en el instante preciso. Nos abrazamos bailando, y después de mucho abrazo Emilio me contó que hacía dos semanas que venía soñando que yo volvía, noche tras noche, y que ahora no lo podía creer.
Y no lo creyó. Esa noche me llamó por teléfono al hotel y me preguntó si yo no era sueño o borrachera.
Her
ven y toca mi puerta,
oh reloj
ven y sopla mi arena
una vez mas
y hoy que acaso el rio
azul se mecio
por tu piel
es entonces
tiempo de vagar
hasta perder
hasta perder la
sensacion
y asi despues amar...
ven y enciende mi letra,
oh libro
ven y cambia mis oraciones
y duermete
y hoy que acaso el rio azul se mecio
por tu piel
es entonces tiempo de vagar
hasta perder la sensacion
y asi despues amar...
ven y sube a mi cuerpo,
oh buey
ven y pasta en mi espalda
y llovera
y hoy que acaso el rio azul se mecio
por tu dulce piel
es entonces tiempo de vagar
hasta perder la sensacion
y asi despues amar...
oh reloj
ven y sopla mi arena
una vez mas
y hoy que acaso el rio
azul se mecio
por tu piel
es entonces
tiempo de vagar
hasta perder
hasta perder la
sensacion
y asi despues amar...
ven y enciende mi letra,
oh libro
ven y cambia mis oraciones
y duermete
y hoy que acaso el rio azul se mecio
por tu piel
es entonces tiempo de vagar
hasta perder la sensacion
y asi despues amar...
ven y sube a mi cuerpo,
oh buey
ven y pasta en mi espalda
y llovera
y hoy que acaso el rio azul se mecio
por tu dulce piel
es entonces tiempo de vagar
hasta perder la sensacion
y asi despues amar...
domingo, enero 30
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